El maquillarse para el trabajo es una labor que sin duda sumará muchos puntos a tu imagen profesional. No necesitas ser una experta o comprar miles de productos, basta con seguir algunos consejos fáciles que te sacarán del apuro día con día.

Elegir el mejor maquillaje para el trabajo

Primero que nada, es necesario analizar y ubicar el tipo de ambiente y espacio en el que trabajas, pues de ello depende qué maquillaje para el trabajo uses. Quizá estás en un lugar cerrado, más serio, o quizá laboras al aire libre en un lugar más informal o casual.

Un maquillaje muy natural lucirá perfecto en cualquier ambiente laboral; sin embargo, muchas veces confundimos lo “natural” con ir casi de cara lavada.

El maquillaje natural se basa en colores neutros, cubriendo las imperfecciones del rostro, (con la piel previamente hidratada) utilizando tonalidades beige o rosas claros. Los especialistas en maquillaje recomiendan aplicar una gota de iluminador a la base para dar el efecto de una piel más radiante.

Para crear un efecto muy natural en ojos, se recomienda el uso de sombras en la escala de colores nude, marrón, durazno, rosa o lavanda; así como aplicar el rubor desde el punto más alto de los pómulos hasta la parte externa del ojo, creando un trazo afilado y definido.

El corrector es uno de los productos clave, un verdadero aliado para cubrir esas pequeñas líneas de expresión y las tediosas ojeras. Aplícalo empezando con una capa muy ligera, de tal manera que sólo apliques lo necesario para no perder ese toque natural que buscas.

Otros 2 elementos clave son: el delineador de ojos y el rímel. Estos, serán tus aliados perfectos para destacar tus ojos y mirada, independientemente del color de sombras que elijas (de preferencia que sean más hacia los tonos nude que mencionamos anteriormente).

Para los labios muchas veces caemos en el error de pensar que “cuanto más maquillados y llamativos llevemos los labios, estos lucirán mejor”, sin embargo, no es así. Es mejor usar tonos neutros que combinen con todo.

También puedes recurrir a algún gloss o brillo de color claro o incluso transparente, pero para el trabajo, evita los productos con glitter o demasiado brillo. Esos brillos siempre irán mejor para un look más coqueto, casual y divertido que el ambiente laboral.